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Pocos testimonios se tienen en la comarca de épocas anteriores al medievo. Únicamente algunos útiles y herramientas del Paleolítico, relacionadas probable-mente con actividades comerciales.
Plentzia, originariamente, Plasencia de Butrón, fue fundada por Don Lope de Haro sobre el antiguo poblado de Gaminiz en el año 1236 y se le otorgó el Fuero de Logroño en el año 1299, por Don Diego Lope de Haro. Desde el siglo XIII es mencionada en tratados, derroteros y mapas. Es curioso observar las distintas denominaciones que sus autores, la mayoría franceses y holandeses, le atribuyen en ellos.
Villa marinera y pescadora en sus origenes, en el documento de su fundación ya se le reconocía una zona para la pesca de la ballena. Sus marinos, posteriormente, se dedicaron al cabotaje y al transporte de mineral de hierro en el Golfo de Bizkaia, llegando su matrícula a ser la más numerosa en la flota venaquera y en la navegación de altura.
Desde el siglo XIX, debido a la Guerras de la Convención con Inglaterra, y a las Guerras Carlistas, en que desapareció practicamente la Flota matriculada en Plentzia, los marinos plentziarras, enrolados en buques de otros puertos, estuvieron presentes especialmente en el comercio con Andalucía, Inglaterra, Caribe y Filipinas.
Todos los aspectos de la navegación los regía la Cofradia de Mareantes de Plentzia, denominada de San Pedro, que también agupaba a los marinos de Barrika, Sopela, Lemoiz y Gorliz. Sus ordenanzas más antiguas son de 1524. La Cofradía se extinguió en 1870.
Fue la Cofradía quien impulsó la Escuela Náutica de Plentzia, que funcionaba de tiempo inmemorial y existió hasta 1933.
También en el siglo XX desaparecieron la Aduana, el Juzgado Comarcal y la Ayudantía de la Marina.
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Vista de Plentzia año 1865. Litografía de J. E. Delmas. |
Debido a la excelente calidad y cantidad de la madera de sus bosques, la existencia de astilleros se conoce desde los inicios de la Villa, en el lugar donde actualmente se halla la plaza así denominada, tal y como aparece en el grabado de Delmas de mediados del siglo XIX. Los astilleros desaparecieron tras la Segunda Guerra Carlista, en el último tercio mismo siglo.
Decisiva en el desarrollo marino ha sido la ría, que fue cantada por el poeta Ramón de Basterra, y de cuyo trazado se exhiben varios planos en el museo. Los problemas de calado agrabados por la construcción de los diques exteriores a principios del siglo XX, el encauzamiento de la ría y la carretera del Sanatorio Marino, han menguado y variado el antiguo perfil topográfico.
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